La protección de los consumidores

Cuando un producto falla el consumidor se encuentra ante la necesidad de hacer valer sus derechos ante distribuidores y fabricantes pero, ¿estamos protegidos ante cualquier imprevisto?

EspacioNoticias | Legal

Cuando la Comunidad Económica Europea pasó a Unión Europea algo cambio en el continente. Ya existía legislación común, pero desde entonces vivimos un crecimiento exponencial de legislación comunitaria traspuesta a los ordenamientos jurídicos internos de cada país miembro. Y dentro de esa legislación, la tocante a las relaciones mercantiles ha tenido su sitio entre las materias destacadas. Y como no era menos, la protección del consumidor ha sido uno de los exponentes.

Así, para adaptarnos al espacio común se desarrolló en su momento la Ley 23/2003, de Garantías en la venta de bienes de consumo, de 10 de julio, y por la que nos llegaba como gran novedad y medida estrella, la obligación de extender la garantía de los productos vendidos dentro de la Unión Europea a un plazo mínimo de dos años. En sí, la medida suponía un gran avance pues venía a armonizar los plazos permitiendo a los consumidores tener una seguridad durante un plazo de tiempo. Además, la norma concedía un plazo de tres años para refundir la normativa existente en la materia y armonizarla con la normativa europea en un único texto normativo, que vio la luz como Real Decreto Legislativo 1/2007, Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.

Lejos de la parquedad de la norma de 2003, el RDL 1/2007 supone el manual de referencia para las relaciones comerciales en la compra de bienes, y como tal pretende resolver la multitud de problemas que puedan surgir en dichas relaciones, aun sin ser el único texto en la materia. Pretender exponer toda la materia abarcada en el texto en este artículo sería imposible, por lo que nos centraremos hoy en uno de los aspectos a los que más recurren los usuarios y consumidores, el relativo a Garantías y Servicios Postventa.

Para empezar, el legislador ha querido centrar su atención en este punto en la suposición de una falta de conformidad. Sin embargo, la norma trata en el artículo 116 los requisitos que debe cumplir el bien para ser conforme, por lo que debemos extraer a sensu contrario en qué casos podremos hacer valer la garantía del producto que hemos comprado. La ventaja de que esto sea así radica en la no imposición de una lista cerrada de motivos por los que el vendedor pueda reclamar, si no un listado por los que no puede, otorgando de esta forma mayor libertad en la defensa de los derechos de los usuarios.

Así, parece que la falta de conformidad existirá cuando el producto no se ajuste a la descripción o no posea las cualidades del modelo usado para la venta , no tenga las cualidades ordinarias de productos similares , hayamos solicitado del bien un uso concreto y se nos haya prometido su validez para el mismo sin ser cierto. Del mismo modo existirá falta de conformidad para el caso de no ver cumplidas las expectativas que un consumidor pueda crear acerca del producto, bien inducidas por otros productos similares, bien por el etiquetado del mismo producto –aunque si la misma no era conocida por el vendedor al tiempo de la venta no existirá responsabilidad-. Por último, existen una serie de exclusiones de responsabilidad para el caso de que el consumidor tuviese conocimiento o no hubiese podido ignorar una determinada falta en el producto, así como el caso de que la falta tenga su origen en algún elemento incorporado al producto por el usuario. Además, es llamativo el hecho de que cuando la instalación del producto vaya incluida en la venta, la misma también quedará sujeta a esta conformidad que la ley impone.

Para la aplicación de estos aspectos, en la misma norma se nos recuerda el ya conocido plazo legal de dos años, entendiéndose que todos los defectos que surjan durante los primeros seis meses serán producidos por fallos de fabricación, pudiendo ser necesario para el consumidor probar que los fallos posteriores han sido producto de un defecto del artículo y no de un mal uso- de ahí que, por ejemplo, las baterías de los teléfonos móviles tengan una cobertura de seis meses. Además, se entenderá como día inicial del cómputo será el que figure en la factura o ticket, aunque la presunción será iuris tantum, por lo que decaerá si de alguna forma podemos probar que el artículo no se puso a nuestra disposición ese día.

Cuando exista falta de conformidad se abre un abanico de posibilidades que puede dar lugar a la sustitución o reparación del artículo. Aparentemente parece que la decisión será del consumidor, pero la posibilidad del vendedor de alegar que una de las dos le produzca un gasto justificado para optar por la que más le convenga elimina esta posibilidad en la práctica, obligando al usuario a acudir a arbitrajes de consumo o a los tribunales ordinarios si no se llegase a un acuerdo. Además, aparecen contempladas la figura de una rebaja en el precio –poco habitual-, o la habitual resolución del contrato, sobre todo en casos en que ha transcurrido poco tiempo desde la compra, aunque si bien la ley la elimina cuando el defecto fuese de escasa importancia –caso de píxeles fundidos en paneles LCD-.

En este punto es fundamental recordaros que si optáis por la reparación del producto, el plazo de garantía de dos años quedará en suspenso durante el período en que el bien se encuentre en reparación –es obligación legal que se os entregue un albarán de recogida y otro de entrega cuando dejéis y recojáis el artículo-, por lo que deberéis sumar ese tiempo a los dos años para saber la fecha en que vuestra garantía se acaba legalmente –aunque normalmente los fabricantes no aplican este cómputo estalecido por ley-. Tampoco está de más recordar que la reparación tendrá una garantía de seis meses, incluso para el caso de que el producto ya no se encuentre en el plazo legal de cobertura. De igual modo, la sustitución del artículo por uno nuevo inicia un nuevo cómputo de dos años.

En el próximo artículo abordaremos otro caballo de batalla de los consumidores, los plazos para ejercitar las reclamación y los requisitos exigibles al servicio postventa.

Anuncios

One Response to La protección de los consumidores

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: