Leyendas de éxito efímero

Se cumple estos días un año de la desaparición de Amy Winehouse, una de las más brillantes artistas que ha dado la música contemporánea, y más concretamente, el soul británico. Para todos los amantes de la buena música fue un duro golpe, pues estábamos ante una de las más prometedoras carreras musicales en años, pero a medida que fuimos conociendo detalles sobre el suceso nos vimos inmersos en una suerte de ‘deja vù’, pues encontramos que se trataba de una historia que ya habíamos presenciado anteriormente. Una artista más que nos decía adiós en los albores de la que se prometía una exitosa carrera; otra a engrosar la lista de músicos que mueren víctimas del éxito. Hoy en EspacioNoticias repasaremos algunos de los más insignes miembros de este trágico club.

Alberto Moreiras | Espacio Noticias

Comenzamos este repaso hablando del artista que ocupó el primer post de quien os escribe cuando asumió las tareas de redactor de la sección de música de este blog. Se trata, como no, de Kurt Cobain. El carismático líder de Nirvana sufrió en sus carnes el terrible peso de pasar del anonimato más absoluto a convertirse en el líder espiritual, y principal figura mediática de toda una generación: la conocida como generación X. Para alguien que decía aborrecer la fama y la notoriedad, éste debió de ser, sin lugar a dudas, un golpe durísimo. Eso, unido a una fuerte inestabilidad emocional, una tortuosa relación sentimental con la totalmente desequilibrada, y sorprendentemente aún viva, Courtney Love, y la adicción a la heroína, le llevaron a tener más de un escarceo con la muerte, para terminar cometiendo suicidio el 8 de abril de 1994. Su legado musical fue incontestable: más allá de los tres álbumes de estudio que publicó con Nirvana, o de haber compuesto alguno de los himnos musicales de su generación, Cobain puede considerarse uno de los causantes principales del cambio en el panorama musical a comienzo de los 90, cuando se produjo el ascenso y consolidación del rock alternativo como género predominante.
Las drogas, y concretamente la heroína, tuvieron mucho que ver en la muerte de nuestra siguiente protagonista. Consierada por muchos la primera gran estrella femenina del rock, Janis Joplin murió a los 27 años de sobredosis de heroína. Por aquel entonces había editado hasta un total de cinco discos con diferentes formaciones y se había convertido en todo un icono cultural y social, siendo uno de los estandartes del movimiento ‘hippie’. Durante su corta carrera, pues solo duro 10 años, se vio rodeada de algunos de los músicos más insignes de la década de los 60 y comienzos de los 70, llegando a compartir escenario con gente como Jimmi Hendrix, The Who, The Mamas And The Papas,…Su poderosa voz y su fuerza interpretativa la dotaban de un carisma especial y le permitían interpretar con la mayor de las versatilidades temas de un gran abanico de géneros que iban desde el rock, al folk-rock, pasando por el soul, convirtiéndola para muchos en una de las más importantes intérpretes de la historia de la música contemporánea.
Otro artista que falleció de forma trágica cuando comenzaba a paladear las mieles del éxito fue Duane Allman, quien destacara como guitarrista y miembro fundador de Allman Brothers Band, así como por sus trabajos como músico de estudio para artistas tan importantes como Wilson Pickett, Aretha Franklin, King Curtis o Herbie Man, y por la fuerte contribución que hizo en el famoso álbum de Derek and The Dominos Lyla and Other Assorted Love Songs.
Cuando el 29 de octubre de 1971 perdió la vida en un accidente de motocicleta, Duane Allman apenas había vislumbrado el éxito con su banda, fundada tan solo 2 años antes, junto con su hermano y un grupo de músicos que, como el propio Allman habían trabajado para gran cantidad de artistas. Pero en ese corto período de tiempo había sido capaz de mostrar su virtuosismo con la guitarra y su increíble capacidad de improvisación colocando a los Allman Brothers Band en situación de ser proclamados por Rolling Stone como “la mejor banda de rock que este país (Estados Unidos) ha dado en años”.
No podemos hablar de exitosas carreras musicales truncadas repentina y prematuramente sin referirnos al “día en que murió la música”. Nos referimos por supuesto al 3 de febrero de 1959, día en el que perdieron la vida tres de los más importantes compositores y músicos de rock de la década de los 50 como eran Buddy HollyRitchie Valens y The Big Popper, al estrellarse, en un campo de maíz de Iowa, el avión en el que se desplazaban para uno de los eventos de la gira en la que estaban inmersos.
The Big Popper era un afamado disc jockey y músico de rock. Ritchie Valens, quien en el momento de su muerte, apenas llevaba 8 meses de carrera musical, había alcanzado una serie de grandes éxitos, entre los que cabe destacar La Bamba, originalmente una canción tradicional mexicana, que él había adaptado al rock and roll y que, con el paso del tiempo, le convirtió en pionero del rock en español y padre fundador del movimiento conocido como Chicano rock. Buddy Holly era, con apenas 23 años de edad, uno de los músicos más importantes de Estados Unidos, no en vano había alcanzado gran éxito con su banda, The Cricketts. Su fallecimiento supuso la pérdida de uno de los pioneros del rock and roll así como una de las figuras más influyentes en la música que estaba por llegar, no en vano se reconocen trazos de su sonido en artistas como The Beatles, The Rolling Stones, Elvis Costello, Bob Dylan o Don McLean, quien, curiosamente, hace mención al “día en que murió la música” en una de sus canciones más exitosas: American Pie.
Otro accidente aéreo supuso el fin de uno de mis artistas favoritos de entre los que conforman tan trágica lista. Estamos hablando del apodado King Of Soul; estamos hablando de Otis Redding. Se trata de uno de los artistas soul más importantes de la historia, a pesar de que su carrera apenas duró 7 años. Influenciado en sus inicios por artistas como Little Richard, pronto desarrolló un estilo propio con el que era capaz de pasar de la más melosa balada, por ejemplo These Arms Of Mine, a temas más desgarradores y potentes, como la singular versión que realizó del Satisfaction de The Rolling Stones, versión que, según el propio Mick Jagger, supera ampliamente a la original.
Pero Otis Redding no sólo destacó como intérprete, sino que fue un visionario que cambió la concepción que de los artistas soul se tenía en aquella época. Con él, dejaron de considerarse meros intérpretes que ejecutaban lo escrito por otros, los productores, encargados del proceso creativo, para pasar a contribuir activamente en dicha labor, no en vano, él fue el compositor de la mayoría de sus temas. Sin este cambio de concepción no se podría entender el éxito posterior de artistas como Ray Charles, Marvin Gaye o Steve Wonder, quienes consiguieron contratos discográficos que les otorgaban control total sobre el proceso de producción y edición de sus trabajos discográficos.
Y terminamos igual que comenzamos, hablando de Amy Winehouse. Cuando murió, hace ahora un año, sólo contaba con dos discos en el mercado, ¡pero qué dos discos! El primero, Frank (2003) sirvió para dar a conocer al mundo a una chica londinense, de aspecto estrafalario, pero dotada de una voz increíble que no tenía que envidiarle a ninguna de las artistas del soul más asentadas, como pudieran ser Alicia Keys o . Pero el verdadero punto de inflexión llegó de la mano del productor Mark Ronson, con quien colaboró en el que es uno de los mejores discos de este milenio: Back To Black. En él, Amy se acercaba a la música de los años 50, 60, con claras referencias a grupos como The Ronettes o The Shirelles. Apoyada en sus magníficas condiciones vocales y en una producción cuidada hasta el más mínimo detalle, ofreció al mundo un maravilloso conjunto de canciones entre las que cabría citar: Back to Black, Love Is a Losing Game o la magnífica versión del tema de los Zutons, Valerie.
Pero desde la edición de Back to Black en 2006, y la consecución del éxito a nivel mundial, y hasta su muerte, asistimos apenados al deterioro progresivo e irrefrenable, y a la posterior caída de quien se había asentado como una de las artistas más importantes del panorama musical. Rara era la ocasión en la que no había noticias que hablaban de sus problemas con la prensa, o circulaban vídeos en los que se veía su incapacidad de completar una actuación de forma digna. El final de este particular descenso a los infiernos tuvo lugar el 23 de julio del año pasado, cuando Amy fue hallada muerta en su domicilio de Camden, en Londres.
En su caso, como en el del resto de artistas mencionados, y en el de todos los que nos han quedado en el tintero, la muerte prematura les ha elevado a la categoría de mitos de la música, posición más que merecida tal y como atestiguan sus respectivos legados musicales.
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