La Guerra de los seis días

El inicio de Londres 2012 hizo que muchos hayan sido los que recordasen los atentados de las olimpiadas de Munich –con homenaje incluído hace pocos días, y recuerdo cinematográfico hace no mucho-. Sin embargo, esto solo fue un pico más en las tensiones que acumula esta pequeña franja de tierra en Oriente Póximo desde hace más de medio siglo.

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La disputa entre Israel y Palestina viene de lejos. No en esa misma extensión, sino en una que alcanza a todos los vecinos islámicos de Israel y al estado hebreo en sí. La `donación´ de esa franja de desierto que los ingleses hicieron a los judíos finalizada la Segunda Guerra Mundial fue la chispa que encendió la bomba que poco después se desataría en la región. Un desierto que en mayor medida no interesaba a nadie, un desierto que no producía prácticamente nada, salvo en los escasos asentamientos palestinos, pero que en pocos años pasó a ser un oasis especializado en producir conflictos.

Y lo cierto es que a pesar de las referencias históricas a la posible titularidad que el pueblo hebreo pudiese mantener sobre esa parcela, y su siempre manifiesto deseo de retornar a su `Tierra Prometida´, la situación pronto empezó a volverse un infierno para los judíos repatriados a esa `tierra de nadie´. Desde amenazas a agresiones, desde la década de los 40 hasta la actualidad el mundo ha sido testigo de afirmaciones como “echar a los judíos al mar” o “borrar el estado de Israel”, en demostraciones de que puede muchas veces por la boca muere el pez.

O eso pensarán los israelís, que desde el primer día de proclamar su independencia como nuevo estado se vieron atacados por sus vecinos, que no aceptaban la nueva imposición que les venía dada con la creación del estado hebreo en territorio palestino. Sin embargo, los israelís resistirían, y darían la vuelta a la situación pasando de agredidos a vencedores, imponiéndose a sus rivales y aumentando su exiguo territorio. Tras esta vedrían más victorias, y con cada una una nueva afrenta a los países árabes, que muy superiores en efectivos pero ineficaces en táctica y coordinación, se veían ampliamente superados una y otra vez por una nueva potencia emergente.

Así, a principios de junio de 1967, las tropas de los vecinos árabes de Israel empezaron a moverse en dirección a sus fronteras con el estado hebreo, empezando por un Egipto que solicitaba a la ONU que retirase las fuerzas de paz establecidas entre ambos países. Así, jordanos, sirios y egipcios –posteriormente se uniría Irak-, con apoyo ruso, daban inicio a una situación de tensión en la zona que no pasaba desapercibida para los israelís. En una inferioridad manifiesta en número de efectivos, pero bien equipados con armamento de las potencias occidentales –capaz de hacer frente al armamento ruso de las tropas árabes- y mejor entrenados, la necesidad de dar el primer golpe se convirtió en el punto crucial para que Israel pudiese sobrevivir a un ataque enemigo.

Sin querer dar el primer paso, pero ante la necesidad de darlo, el 5 de junio se iniciaban las hostilidades con un ataque a las bases aéreas egipcias que dejaba inutilizada la práctica totalidad de la potencia aérea de la coalición. Ese primer día también caería la fuerza aérea siria y jordana, en respuesta a su entrada en el conflicto. Con un número de cazas mínimo ,comparado con el de sus contrarios, el ejercito israelí había logrado obtener en menos de 24 horas una crucial superioridad en el aire. Además, se iniciaba la conquista de la península del Sinaí.

El segundo día las tropas israelís siguieron avanzando por el Sinaí, mientras la organización de los aliados árabes empezaba a hacer aguas presagiando una durísima y breve derrota. Así, el tercer días, las tres divisiones hebreas habían conquistado toda la península del Sinaí –frente a las siete divisiones egipcias que estaban allí- y reabrían los estrechos del Tirán, mientras que los paracaidistas judíos tomaban Jerusalén.

El conflicto había comenzado el 5 de junio, y para el día 8 Egipto ya había aceptado la paz propuesta por Israel, asumiendo unas pérdidas incalculables. Sin embargo, Siria se resistía a aceptar tal proposición. Para su desdicha, el conflicto era insostenible, y una vez pasados los Altos del Golán, Israel avanzaba sobre territorio Sirio sin encontrar oposición. El 10 de junio, y con las tropas cerca de Damasco, el conflicto tocaba su fin. Israel lograba una victoria aplastante y humillante para los vencidos, que superiores en efectivos habían sido derrotados con una facilidad pasmosa. Las conquistas de Israel suponían un aumento espectacular de su territorio, además de otorgarle un nuevo prisma desde el punto de vista táctico defensivo, toda vez que un ataque terrestre demoraría más en ser efectivo amén del terreno que las tropas deberían atravesar. Sin embargo, ni la aplastante victoria ni la superioridad demostrada por los hebreos lograorn aplacar los ánimos en la región, que apenas unos años después viviría un nuevo episodio bélico con la Guerra del Yom Kipur.

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One Response to La Guerra de los seis días

  1. DIEGO SIERRA says:

    A veces se piensa que los ingleses donaron esa franja a los israelíes? más bien Israel recuperó su territorio suena mejor, no se olviden que esa tierra fue dada para los judíos por el propio Dios y los enemigos se quisieron apropiar, la ONU no regaló nada, los hebreos tenían derecho de volver a su tierra y nadie los quitará de allí…

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